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Un abogado llamado Jay Fonseca

| December 2, 2012 | 22 Comments

Volvió a su casa Macetaminofén, el mismo que hace la coreografía de Danza Kuduro usando como pista una batucada de cientos de vaginas latiendo al unísono. En La Letrina, estigmatizados como los culpables de bautizar a la mosca como el ave nacional de Guayama, también queremos aportar a la autoestima de nuestro País, y es por esto que hemos decidido ser los historiadores oficiales de la cultura popular boricua.

Hoy le toca el turno a un fenómeno mediático, y no lo decimos porque haya hecho algo trascendental y parapelos, sino que todavía no nos explicamos cómo carajo el camarógrafo puede hacer el tiro “full shot” sin irse hasta el parking del canal para que quepa entero en la toma. Este caballero ha enfretado duras adversidades y trabas de la vida, y hasta el mismísimo Dios y la Física le piden revancha a su anatomía día a día.

Todos los días este amante de la verdad con su presencia engalana la televisión, radio, prensa escrita, Twitter, Facebook, scanner, Voxer, Draw Something, y hasta por WhatsApp informándonos y dándole palmetazos en el pecho a la mezquinidad. Su figura es enigmática, impenetrable y recóndita. Todos nos hacemos las mismas preguntas: ¿cuántos bosques de algodón habrán talado para hacerle los calzoncillos a este muchacho? ¿Cuál es el misticismo que lo rodea? Hoy La Letrina se encarga de responder todas sus interrogantes.

Hoy le presentamos la vida y obra de Josué “Jay” Fonseca.

Primeros años de Josué

Josué nació en Chicago durante el año 1982, y con una impresionante corpulencia de 11 pulgadas de largo, 29 libras de peso y 36 wide de cintura, vió la luz gracias al “milagro” de la cesárea. Al año de nacer, su familia -fanáticos a rabiar de Elmer “Chayanne” Figueroa- decidieron mudarse al barrio Jagual en San Lorenzo, con la esperanza de ver al cantante, pues escucharon en una entrevista que él era de ese lugar.

Josué, cuya comida favorita a los tres años eran las patitas de cerdo y el pan de maíz, se adaptó rápidamente a la vida en el campo. Sus tías comentan que era un niño muy obediente, y que gustaba dispararle con su carabina de peles a los guaraguaos para que no se llevaran las gallinas. Josué, apodado por sus seres queridos como “Relleno”, siempre estuvo preocupado por ayudar al prójimo, era el primero en amarrar a las vacas cuando llovía, y hasta arropaba con una toalla la jaula de los periquitos para que estos pudieran dormir durante la noche.

A los cinco años entró a la Escuela Segunda Unidad Manuel “La Guinea” Torres, donde rápidamente lo brincaron a sexto grado, ya que era el único de toda el área de Jagual Adentro que no era producto de un matrimonio entre primos, y podía contar hasta el nueve sin mirarse los de’os. Josué era el favorito de las maestras porque siempre les regalaba bolsos de jobos, no se copiaba en los exámenes y era el único que entregaba el dinero de las rifas a tiempo. Fonseca consiguió el respeto de la facultad del liceo, pues la maestra podía ponerse a vender AVON por todo el centro docente, y Fonseca vigilaba a quienes hablaban, mientras los apuntaba en la pizarra para que esta luego los regañara e hiciera el referido a la trabajadora social. La responsabilidad de Josué lo hizo el encargado y centinela de la libreta de Salón Hogar, donde apuntaban las quejas y chismes de barrio de la matrícula estudiantil.

No todo fue miel sobre hojuelas. También se ganó el odio del estudiantado por su verticalidad e imparcialidad, y no era raro verlo con la chola blanca, pues los chamaquitos le tiraban con los borradores llenos de tiza para amedrentarlo. Luego de que fuera “la cherry” por varios años, se pudo ganar el cariño de sus compañeritos, quienes se trepaban en dos vainas de gandules secas y obligaban a “Relleno” a que los halara, simulando que estaban enganchaos en dos esquís de nieve deslizándose por allá por Aspen, Colorado. Al sol de hoy, Josué rememora el poderío de esos días utilizando el seudónimo de “Torque” en chats de índole sexual.

Josué siempre pasó con todas A. Mató la liga en la pruebas APRENDA y se graduó con alto honor. Uno de los momentos más memorables de su vida fue cuando se inundó en llanto durante la graduación porque su abuelo, Genaro María Fonseca, le entregó un gallo de pelea disecado, símbolo de honor y rectitud en la familia. El patriarca del clan Fonseca le había quitado el ave momificado al tío Tomás, luego que este fuera sorprendido por un grupo de Niñas Escuchas teniendo sexo con una mata de plátano. Tomás Fonseca pudo escapar a las autoridades locales ya que el crimen ocurrió en Gurabo, y este pudo brincar una verja de cyclone fence en la colindancia para poder recibir inmunidad del municipio autónomo de San Lorenzo. Luego de toda esa verguenza, le tocaba el turno a “Relleno” de reinvindicar el orgullo de la familia.

A los 18 años, Josué comenzó estudios en teología, pues su meta era convertirse en ministro y tocar pandereta eufóricamente frente a una multitud. Luego de que le preguntara al pastor de su iglesia -frente a toda la feligresía- cómo carajo Noé encontró un pingüino en el Medio Oriente, Josué fue forzado a buscar nuevos horizontes más allá del templo. Lo último que Josué escuchó de su pastor al ser botado del santuario fue lo siguiente: “al salir, te cuidado que la puerta no te dé en el culo”. Con los ojos aguados, un herido Josué cerró el puño como pa’ darle un barrecampo, pero ya era tarde: la puerta le había dado en el culo.

Es así como en el año 2000 “Relleno” decide irse a estudiar Administración de Empresas en el Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico. Para ese entonces, un rebelde Josué se pasaba diciendo que el mundo se acababa en ese año, por lo que no era raro verlo vandalizando los teléfonos públicos de Mayaguez Mall, escupiendo por el cristal de su Daewoo Lanos, mirando feo a los nenes chiquitos y escribiendo “Y2K” con liquid paper en los pupitres del Colegio.

No fue hasta los 19 años que “Relleno” coge cabeza y recapacita, y así comienza a laborar en la emisora cristiana Renacer 106. Cansado del mote “Relleno”, Josué decide hacerse llamar “Snorlax” para atraer a un público más joven. Una mañana de un martes fueron varios empleados de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados a cortarle el agua a la emisora, por lo que Fonseca -utilizando su voluminosa masa- trancó la puerta y comenzó a ejercer presión con sus nalgas sobre la entrada para evitar que los empleados pasaran. Su astucia no evitó que el agua comoquiera la cortaran, pero esa osadía hizo que Josué ganara el sobrenombre de “El Bouncer”.

Es así como Josué se abre paso en los medios de comunicación y comienza a animar “La Hora del Tapón”. En esa misma emisora, y cobrando la friolera de 5.27 dólares la hora, pasó a conducir “Ponchando en la Tarde”. Como ven, el nombre de sus programas ya trazaba el camino de Josué, y este iba dirigido a la puerta de salida. De la noche a la mañana, Josué es despedido fulminantemente, no sin antes cobrarle los 20 dólares de luz que debía por haber usado el horno microondas de la cafetería en exceso.

En el año 2003, Fonseca comienza a trabajar en la emisora Magic 97. Un día camino al trabajo, se topa con una paloma mensajera alicaída en el suelo. Josué la curó, le dio agua y legumbres que tenía en el bolsillo, la adoptó y la bautizó como “Email”, siendo esta el primer vehículo de manejo de información que utilizó Fonseca y el primero paso de un movimiento que cambiaría la historia de las comunicaciones.

Ese mismo año Josué da un giro de 180 grados: comienza a dejarse la barba, se quita el lambío de vaca y deja de lavarse las manos cuando orina. También comienza a usar una pronunciada pollina, y lo más importante: abandona su apodo de “El Bouncer”, e inspirado en su ídolo Frankie Jay, se hace llamar Jay Fonseca.

Nace el mito llamado “Jay”

Continuará…

About the Author:

Gurú farandulero, filósofo, analista político, pinto rejas, hago mudanzas y boto escombros. Autor del worst seller "Las Cavilaciones de un Escritor Loco". Insultos son bien recibidos en Twitter @Macetaminofen
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