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Las redes nos enredan

| March 4, 2013 | 16 Comments

Saludos desde Guayama, el rincón de Puerto Rico que hace 3 semanas experimentó el sonido del “Dial-Up”, y pensamos que Cristo había llegado. Debo notificar que este artículo fue escrito en enero y no fue hasta ahora que vino a subir por completo. La tecnología se ha vuelto el rollo de papel vacío que nos llena de histeria cuando no la tenemos a nuestro alcance. Recuerdo una vez que, para el tiempo en el que trabajaba y no era una mísera desempleada; me encontraba en el baño, sentada en el inodoro navegando por las redes  y tratando de cagar. Nunca lo hice porque los lugares públicos suelen cohibirme, pero ya resignada a desistir de la idea y regresar a mis labores, se me cae el teléfono al inodoro donde había orinado. Ya para ese entonces, me estaban tocando la puerta.  Sólo había la bolsa recién puesta de la basura, procedí a hacerme un guante y rescatar el teléfono de mis orines. De más está decir que salí sudando del baño como si recién hubiese parido, mi excompañero de trabajo felicitándome por la faena y un teléfono con peste a baño de barra de mala muerte. ¿Qué aprendí? Que el pote de Glade no es la mejor caña para pescar un teléfono en el inodoro.

dial up

Dan las 6:00 de la mañana, suena la alarma del teléfono, abres un ojo, la apagas, duermes 5 minutos más, te despiertas, abres Twitter, Facebook, das los “buenos días” o maldices y empiezas a viajar en las redes, diferentes medios sociales, periódicos, correos electrónicos y todo lo que lees antes de pararte de la cama. Vas al baño, luego le tomas una foto a la taza de café o a los huevitos fritos y la subes a Instagram. Abres Foursquare, haces “Check-In” en el gimnasio o simplemente les notificas a todos que harás ejercicios. Te vas a trabajar o a estudiar, y mientras manejas te quejas en un tuit/status del tapón, llegas a tu destino, actualizas qué día es, cuánto falta para el viernes y qué tienes que hacer en la mañana.

Llega la hora del almuerzo, le gritas al mundo que no sabes qué almorzar, publicas otra foto pero esta vez de tu comida de almuerzo, escribes que tienes sueño, cómo te ha ido en el día y que tienes planes por la noche. Actualizas tu “timeline” con un mensaje de cuán aborrecido/a estás, tu jefe te hizo una puercá’, te clavaron en un examen, el profesor no vino, tienes mucho trabajo que hacer, tu compañero de trabajo renunció, compartes un link, subes una foto de tu perro, nos enseñas qué canción estás escuchando en Pandora, Spotify o SoundHound, te ríes con una foto de Pinterest,  posteas enlaces de Tumblr, recomiendas un vídeo de YouTube, o no sabes a dónde ir a “janguear” hoy. Todo en 73 tuits desde por la mañana hasta que terminas la jornada para volver a quejarte del tapón en otro tuit, 74 tuits.

antisocial

Cuando por la noche vas a un restaurante, haces “Check-In” de nuevo, te sirven la comida y no importa cuán hambriento/a estés, probablemente le tomarás una foto y la subirás a las redes. Empiezas a comer, no interactúas con quien estés cenando. Con una mano comes, con la otra deslizas el dedo para seguir leyendo y no perderte nada de lo que surge en el mundo virtual. Terminas de comer, haces una pequeña reseña en algún tuit o status de lo bueno o lo malo que fue el servicio. Verificas el “feedback” de la foto mientras añades “hashtags” e intercambias mensajes con quienes han comentado en tus actualizaciones. Apenas acaba la noche, te despides de las personas con quien estuviste “compartiendo” la velada. Llegas a tu casa, das las buenas noches en otro tuit, te amaneces viendo cuanta pendejá’ puedas encontrar, te duermes y suena la alarma… otra vez.

 

latinchat

El mundo actual gira alrededor de la tecnología y las diferentes herramientas que se han creado para mantener a las masas informadas, conectadas e integradas unas con otras. La tecnología y todos sus componentes se crearon para fungir de instrumento facilitador en las comunicaciones. Se han innovado los canales de conexión entre una persona y otra; y se han vuelto factor relevante en la optimización y calidad en tareas cotidianas que requieren el intercambio de mensajes.

¿Qué necesidades satisface? Más allá de proporcionarnos mecanismos que faciliten el diario, de una forma u otra, han coartado la fluidez de una conversación simple en una mesa de una cafetería. La tecnología nos ha simplificado nuestras formas de comunicación, pero su objetivo no debe ser encasillarse en sí misma; sino posibilitar la accesibilidad de transmitir información de un lugar a otro. Las nuevas tecnologías aumentan la productividad, disparan la eficiencia y el rendimiento del tiempo,  brindan diferentes perspectivas a la hora de trabajar y fomentan y enaltecen la educación creando una actualidad superior a la que teníamos hace 40 ó 50 años atrás.

techn2

Hace algún tiempo, leí la siguiente frase: “Hoy, hablas más con quien está lejos, que con quien está a lado tuyo”. Desvirtuamos la capacidad de mantener genuino el típico grito de un lado a otro y optamos por mandarle un mensaje. Pasamos tiempo de más sentados en el inodoro, casi se nos seca la mierda en el culo y nos está malo si la mesera no nos atiende “correctamente” cuando le imposibilitas un buen servicio por estar mamando con el teléfono mientras ella intenta tomarte la orden.

Sin duda, las redes son un fenómeno que llegaron para cambiar el curso del universo, nos mantienen actualizados las 24 horas del día. Tenemos acceso a información al toque de un “click” o un “search”, experimentamos la cercanía con artistas a través de “tweets”, podemos insultar, pataletear o arremeter contra lo que no estemos de acuerdo y hasta chismes crean con tal de poner la chispa a correr. Estamos dispuestos a salvar vidas con “likes” y “shares”, a compadecernos “compartiendo” una foto, a acabar la hambruna y la sequía con un vídeo inspirador, a sustituir el calor humano con un mensaje pretencioso en un status, o a cambiar las sociedades con un mensaje revolucionario. El cumpleaños no es celebrado si no dedicamos un status, conmemoramos aniversarios en largos mensajes y recurrimos a cierto tipo de validación constante para sentirnos apoyados, acompañados o resaltados en el mundo cibernético. Dejamos de leer potes de champús, el Almanaque Bristol y el libro de “Selecciones” por noticias actualizadas a cada instante. Si se va la señal de Internet, queremos morir; si se va la luz, el mundo prácticamente se paraliza. De un mundo que funcionaba sin artefactos electrónicos, pasamos a uno donde la tecnología se ha vuelto parte esencial en nuestro diario. ¿Dependencia, facilitadores o nuestro nuevo respirador artificial?

A mí ya no se me cae el teléfono al inodoro, pero he considerado apuñalarme con el cepillo de dientes cada vez que empiezo mi labor y he olvidado llevármelo. Supongo que soy parte de esta nueva generación obsesionada con la tecnología. Después de todo, aquí estoy, en Internet, escribiendo en un blog, interactuando con gente a kilómetros de distancia y riéndome como una mamalona porque acabo de ignorar el llamado de mi padre porque no había terminado de escribir esto. Hablemos de ironías…

 

 

About the Author:

Guzabra es oriunda de Guayama. Es conocida por ser la propulsora de la ley municipal que llevó a que se reconocieran las moscas como el ave municipal de su pueblo. Heroína entre su gente, se dedica a robar jabones en Walmart para mejorar la higiene de sus compueblanos. La puedes contactar en www.twitter.com/guzabra
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  • kofla olivieri

    jaja, que mucho me he reido, jaja la gente esta tan mala acostunbrada que el dia que la gente no se puedan conectar se quitan la vida, jaja

  • Ahhhhhh!!!!!! Me encanta! A mi también se me seca la mierda por Twitter. P.D. Amo a Guzabra.

  • Ajajajajajajajajajajjajaja me sentí descrita en todo el artículo. Bien cierto, todavía estoy en mi cama sin lavarme los dientes leyendo esto desde el celular!

    • Miraaaaaaa a mi no me des mention si te apesta la boca Giuuuuuuu!!!!!!

  • Mi vida narrada en un post! Y no simplemente se me seca la mierda si no que cuando me levanto del inodoro literalmente me desplomo por lo dormidas que tengo las piernas.

  • Alanismar

    Me encanto!!!

  • Luisho

    Buen artículo. Muy cierto (y un poco triste como se ha movido el mundo. Es algo que he pensado muchas veces y por bien o mal esta evolución de la comunicación ha creado la mentalidad en las personas que todo lo que hacen es interesante o deben hacerlo sonar mas interesante de lo que es. Aunque bueno cuando ves personas en twitter con mil seguidores y jamas ponen algo de substancia, gracioso o inteligente (como un blog post por ejemplo) y solo dan retweets y escriben charrerias, pues…parece que el tweet continuo que es su vida si se considera interesante hoy día (para 1000 pendejos por lo menos).

  • @RealNewPope

    HIJA TE QUEDO…. COMO DIRIA BENNY KABRON!!!!

  • David

    Es que no tiene por que ser así. Qué es el control? Cuál es el mejor? El que sabemos que existe o ese al que voluntariamente nos sometemos. Nos comunicamos más y mejor? Qué comunicamos? Por qué debe ser constante la conección?

    • Eso varía con cada individuo, David. Lo cierto es que, las redes y todo lo que eso implica, han disparado nuestras formas de comunicación y para bien o para mal, no dejan de ser necesarias para que el mundo se mueva. Repito, el control lo ejerce cada persona; al igual que su uso debe ser regulado según la persona crea conveniente. Si nos comunicamos más y “mejor” es cosa de perspectiva.

  • WOLLY WINKA

    excelente!!!.1000 chocolates y 300 cajitas de nerds por el buen post

  • Es como escuché que decían en una película que no me acuerdo cuál era ahora mismo: “tantos cables y tecnología que nos rodea para hacernos más sociales pero nos hace más impersonales”, o algo así… no recuerdo. No sólo eso sino que regalamos nuestra información a diario. Muchas compañías se aprovechan de que son una “red social” y nosotros nos olvidamos de que esas “redes sociales” son negocios y que en la vida NADA es gratis. Les regalamos nuestras tristezas, alegrías, frustraciones y hasta criollas épicas en alguna letrina para que hagan dinero a la vez que reparten todas esas cosas por ahí con compañías y Gobiernos. Qué hermoso es todo.