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La Medicina Quebrada En El País de Los Ignorantes

| August 19, 2014 | 203 Comments

doctor

Saludos a los que me conocen y a los que no me conocen también. Besos pa’ las gatas y tiros pa’ mis enemigos imaginarios. Les escribo desde la máxima potencia de la igualdad, donde todavía matan a los negros en las calles, donde primero bombardean a un campo de terroristas antes de atender sus problemas y donde tengo que pagar impuestos federales para leer a los estadistas de la isla hablar de la maravilla que sería Puerto Rico convertirse un estado: US of A. No acostumbro escribir de esta forma, así que espero que sea lo suficientemente digno para que los Dioses de La Letrina acepten este escrito. Me hubiera gustado escribirles de cosas bonitas, como las nalgas planas de Susan Soltero con los pantalones regalados por Maripily o el selfie del calvo de Macetaminofén con la vieja Rosally, pero, siendo Puerto Rico la Locura Tropical por ‘default’, un cuento de hadas no es posible.

Estaba en el gimnasio ejercitando mis hermosos bíceps mientras escuchaba la estúpida y sensual voz de Miley Cyrus en Spotify Premium cuando cometo el grave error de entrar a Twitter. Automáticamente noté la gente alborotá y criticando un video que andaba circulando por este medio.

El video es de una doctora, pura y llanamente encabroná, gritándole a lo que suele ser alguna yal de mala sangre. En el video se escucha una voz reclamando a la doctora diciendo que “nosotros somos pacientes y necesitamos un servicio” y después prosigue el que “Nosotros tenemos que esperar 15, media hora y no es nada y usted no es una profesional” y ahí es que la doctora se prende. Le dice a la paciente desde ignorante, que lea un periódico, les reclama de quienes pagan la reforma, etc. La doctora que sigue en “no me voy a dejar joder de nadie mode” habla de que todavía no ha cobrado, que cobra en septiembre y que anda dando labor comunitaria. Y, la mejor parte, les dice que compren un libro, que sigan escuchando a Daddy Yankee, que por estar escuchándolo este país es una porquería y vuelve a repetir a que cojan un libro. Al terminar de ver el video, sentí una mezcla de tristeza y encabronamiento por lo que acababa de ver y por el mero hecho de que casi todo lo que la doctora dijo es verdad.

Los doctores en Puerto Rico son una clase trabajadora que se les discrimina todo el tiempo: los planes médicos pagan poco, y hay veces que ni le pagan al médico. Los médicos tienen que pagar un seguro de Malpractice que, dependiendo de la especialidad, quizás tengan que hipotecar la casa para pagar el seguro o no comer por dos meses. Algunos médicos, también, tienen que entrenar a los estudiantes de medicina, sin cobrar un dinero adicional, cosa que toma mucho mucho tiempo porque el médico tiene que verificar otra vez el paciente que el estudiante examinó para asegurar que todo esté bien. Encima de todo esto, tienen que aguantarle las pendejases de los pacientes que se quejan que tienen que pagar $12.00 de deducible mientras manotean con sus pulseras de oro, llamando al marido o esposa con su Galaxy Note para que les venga a traer los doce pesos, terminar diciendo que su marido no aparece, tirarse la excusa que va a buscar el dinero y nunca más volver. Si, mis amores, hasta eso llega la gente con los doctores: no pagar unos trapos 12 pesos pero madrugan y se van entran a las bofetás en un Black Friday para soltar $250 pesos en un televisor de cartón.

No es extraño ver que  el 70%, y cuidao si el 90%, de los estudiantes de medicina que se gradúan en Puerto Rico se pintan pal carajo del país. Al ellos ver los altos costos de montar una oficina, tener que pagar agua, luz, hipoteca, el préstamo para pagar los estudios y encima de eso tener que soportar a pacientes majaderos, lo primero que hacen es tomar un vuelo hasta que sea en el culo de Alaska con tal de no estar en la isla. Y dependiendo a donde van, ¡hasta le pagan la mudanza! No los culpo. En un país lleno de ignorantes, donde la gente primero yo, segundo yo, tercero yo y siempre yo abunda. Pocos quieren cooperar en los problemas de la salud y en los problemas generales del país. En un país donde se le dice a la gente que se vacunen contra la influenza y no lo hacen aun cuando el gobierno les provee las vacunas gratuitas y los diarios y prensa hacen ver el asunto como culpa del estado.

Vivimos un país de ignorantes. La gente presume que se lo merece todo, que lo necesita todo y con esa actitud bravucona va a conquistar el mundo. No. La actitud colectiva de este pueblo está podrida, está caducada y esa misma actitud contribuye a que el país siga estancado. La reacción de la doctora es de alguien que está harta de la actitud de la gente. Ella tiene deudas, tiene que pagar luz, se cansa es humana como tú y yo. Muchos piensan que ella anda en un Lexus y que vive en Miramar cuando lo más probable tiene que hacer malabares para pagar el Corolla y se tiene que cagar en la madre de la AEE cada vez que le llega la cuenta de luz.  Lo menos que la gente puede hacer cuando van al médico es no joderlo. Los doctores no se tardan en ver a los pacientes por que les sale del culo. Cada caso es distinto, unos toman más tiempo que otro. Los pacientes se complican y los doctores tienen que ser certeros en sus diagnósticos, porque un error puede costar la vida. Los jóvenes se siguen largando, los viejos y la zahoria se quedan. Procuren a no encabronar a los pocos doctores que se quedan. Una isla sin doctores y  las cosas se van a poner peor que Sierra León con el ébola.

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