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La iglesia de Mr Cash

| June 5, 2014 | 55 Comments

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Eran las 2:55 de la calurosa tarde del lunes. El anuncio ya estaba hecho: el mesías haría su aparición. Suena la música, y en vez de entrar montado en un equino como Jesús irrumpió en Jeruralén, llegó en un Porsche negro conducido por un soplapotes. El animador comienza a ser vitoreado por un público con anatomía de barquilla y uniformado con leggings. Con unos apretados pantalones que pondrían en riesgo la incierta prole que nada dentro de sus bolas, el divo de la casas de empeño se mostró ante los parroquianos. Y se prendió el culto.

Las doñas empezaron a llorar y a temblar como una madre cuando ve a su hijo favorito. San Josué se hizo dueño y señor del escenario. La euforia se apoderó del estudio. Los ratings se dispararon como en ‘No Te Duermas’ cuando anunciaban que La Taína iba a hacer un wet tshirt, y esta ni corta ni perezosa amenazaba con enseñar los pezones prietos en ‘La Hora de la Joda’, condenando a las otras camonas al olvido.

La gente comenzó a gritar en éxtasis. Varias féminas -que con algún poder divino o satánico metieron una sansónicas 230 libras en unos espigados 5’2- danzaban como desajustadas. Las más pícaras y lecheras les gritaban a los muchachos de producción que les dieran cajeta y las preñaran allí mismo para que Mr Cash fuera el padrino de la criatura. La feligresía hablaba en lenguas y se arrastraban como gungulenes por el piso. Si Susan Soltero estuviese allí, olvídate, hubiese rodado como cosa loca.

En lugar de un grupo de mujeres canosas berriando cánticos eclesiásticos a la usanza aburrida de otras congregaciones, en esta había un grupo de buenas hembras con abundantes muslos y minúsculos pantalones amarillos remeneando las boyantes nalgas al son del ‘cha-cu-cu-cha’. Para serle sincero, era bastante pegajoso el swing e invitaba a mover hasta a un inútil y zambo bailarín como yo. Josué Carrión saciaba su sed de ‘attentionwhorismo’ y calmaba su Complejo de Napoleón mientras se hacía uno con ‘los suyos’. Su pueblo palpaba al arzobispo del trueque que regresó culitrinco, pero sin heridas rojimarronas ni tajos visibles.

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Graduado de la ‘Escuela de Drama Osvaldo Ríos’, y con la misma expresión congelada que uno pone cuando va a tirar la Visa en el supermercado sabiendo que está a pelo ‘e crica de dar ‘declined’, el nuevo tele-evangelista, Josué Carrión, anunció que “saldría bien de todo y que el lunes estaría de vuelta”. Seguramente este “salvador de los pobres” sí cumple su palabra, y no deja pegaos a su iglesia como lo hizo aquel otro muchacho de Belén que prometió, arrancó y no le han vuelto a oler ni los peos. Luego de que Josué se pusiera los panties de Wanda Rolón y predicara su sermón de “verdad” y “justicia”, se desapareció entre besos y música sacra, dejándole el protagonismo a las nuevas tetas colorás de Maripily. Así fue como nos dimos cuenta que nos burlamos de ‘Laura En América’ y la gente fea de Perú, pero Mr Cash nos clavó con la realidad de los pichones que tenemos en este la’o del trópico.

En un país donde abunda el mantengo y el cacheteo, el programa de Mr Cash representa el edén de las vagonetas, que prefieren hacer el ridículo par de minutos por un trapo ‘e televisor, en vez de fajarse trabajando. El tipo es el nuevo mecenas que patrocina el arte del hacer el ridículo. ¿Quién diablos tiene tiempo de ir un día en semana desde las dos de la tarde a hacer fila, pa’ competir en jueguitos dándole chino a una señora mayor y ganarse una lata de Café Oro? “El tiempo es oro”… pero parece que el de esta gente no vale un carajo. Lucir como un pendejo en televisión nacional y coger cherrys del piso con el joyo pa’ tener un teléfono es opcional, pero de ahí a decir que este varón es inocente y que Dios va a poner su mano ‘hacehuracanes’ pa’ rajarle el pecho a todo aquel que le echó fango a Cashito, son otros veinte pesos.

Las personas no solo son tan ignorantes de creer que a este muchachito le están fabricando un caso, sino que el mismo Cash está tan enamorado de él que está tratando todo esto como una bobería. Tú sabes, porque es como que le cogieron una libra de pan sobao en la maleta y la confundieron con una AK-47. Cosita de na’. El tipo no tiene nada que celebrar porque su caso se está viendo ahora mismo. Tampoco podía dar declaraciones porque eso puede afectarlo en su proceso judicial, pero aún así decide salir, hacer un papelón, abrazarse hipócritamente con damas que hace más de 30 años no saben lo que es un Kotex, y querer lucir como un mártir por si acaso en la próxima vista los federales lo mandan a ponerse el mameluco.

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Luego de que se acabó el programa, el debate continuó en las redes sociales, donde pude leer argumentos tan sólidos y parapelos como el de “es que le tienen envidia porque tiene chavos”. Desde que en esta isla descubrieron las palabras ‘envidia’, ‘hater’ y ‘mordío’, ahora cualquier pendejo se cree que gana una discusión sin razonamiento ni análisis. En esta isla hay un culto a la figura del falso Robin Hood que “regala”, pero sin saber de dónde carajo salen esos obsequios y el porqué lo hace.

En un Puerto Rico que está más pendiente a tener un funeral pintoresco cuando estiren la pata, se nos olvidó usar la lógica y acepillar la duda. Nadie se ha mirado al espejo y a dicho: “coño… ¿y si nos están cogiendo de pendejos?” Desde que nuestro dios es el dinero, nos olvidamos de la sensatez. Trepamos en altares y hacemos figuras beatíficas a personas equivocadas por las razones incorrectas, y somos tan zánganos que aplaudimos como focas sin entender mucho qué carajo está pasando, pero si zumban un pesito de cinco, aplaudimos más duro.

Pasa con los bichotes también. Olvídate de que fulanito vende algo que enferma a la gente y que se va a los tiros con los del otro bando a plena luz del día cuando hay chamaquitos jugando, pero después que le resuelva una que otra cosita a la comunidad, pues to’ está chillin y la gente encubre el acto delictivo. Convertimos a criminales en líderes cívicos y los admiramos como si sus logros hubiesen sido hechos a base del sacrificio. Pasa con los políticos, en que ya la expresión “era un pillo con obras” básicamente le infla el pecho a algunos con la misma emoción que cuando escuchan ‘La Borinqueña’. Hay elecciones y tú los ves besando ancianas en la chola, cogen bebeces con to’ pampers meaos pa’ la foto, regalan neveras y estufas, y se venden como los paladines de la aldea. Luego nos jienden el resto del cuatrienio, pero como nuestra memoria colectiva es corta, cuando nos damos cuenta de la clavá, ya nos están dando neveras y estufas nuevas. Mientras sigamos vendiendo nuestra dignidad por migajas, vamos a seguir comiendo mierda.

El lunes vimos nacer un nuevo predicador. Para joder aún más nuestra inestabilidad emocional, si lo botan, no dudo que monte una iglesia. Si cae preso, tampoco estamos a salvo, porque les recuerdo que como Jesús tuvo a María Magdalena, Mr Cash tiene una hermana… y La Pacheca es igual o peor que él. ¿Quién dice ‘amén’?

About the Author:

Gurú farandulero, filósofo, analista político, pinto rejas, hago mudanzas y boto escombros. Autor del worst seller "Las Cavilaciones de un Escritor Loco". Insultos son bien recibidos en Twitter @Macetaminofen
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