El Día Del Rapto

Hola, mi nombre es Gazoo Starr. Tal vez me recordarás por escritos como “Solo los mamabichos viven en Peñuelas”, “La puntita na’ mas: ¿mito o realidad?” y “Right between the eyes: Rivera Saniel’s gross stare”. Ayer se supone que sería el Rapto. Fue un evento multinacional en el que muchos vendieron o regalaron sus pertenencias más queridas. En el caso de mi papá, regaló el calendario de la Taína que aún guardaba con el ticket de compra de La Casa de Los Tapes. Yo regalé sonrisas a los ancianos.
Mis padres eran muy amigos de Lydia Echevarría cuando yo era niño. Recuerdo con amor cómo me dejaban en su casa, y yo me divertía de lo lindo jugando a las adivinanzas. Algunas de estas adivinanzas eran algo como “¿Quién es la próxima estrella en subir el palo encebao’ hasta llegar al cielo?” y “¿Qué se le hace a los cabrones que te las pegan?”. Cuando estaba muy ocupada apuñaleando almohadas de rabia y celos, me enviaba con Papo Newman y Lopez Watts al cine a ver películas de vaqueros y quemar lagartijos. Titi Lydia fue una gran influencia en mi vida. Cuando escuché sobre el Gran Rapto, pensé que Dios vendría en un Mercedes Benz perlado y nos metería en su baúl celestial. Los malos, pensé, se quemarían dentro del baúl como ese hijo de la gran puta, Luis Vigoreaux.

¡Aquí Si Hay Pepa!
Así que hice lo que toda persona que espera el rapto haría: busqué a Yiye Ávila y nos fuimos pa’l gimnasio a alzar pesas. El Sr. Ávila, además de tener un gran conocimiento en La Biblia y en el bolsillo ajeno, es experto en el buen uso del Shake Weight y el Bowflex. Yiye podía ver que algo me preocupa. Le conté que padezco de claustrofobia y que temía que si Dios me encerraba en el mismo baúl con Guillermo Torres de Caos, este me iba a tocar las partes, lo que desataría un fuego en el que se quemaría Guillermo y mi pipí. Le dije que necesitaba confesarme con él, y me dijo que no podía. Yiye tenía que llegar rápido a su casa y pajiarse, pues si se le acumulaba mucho semen en los testículos se iría de boca y no se podría mover como las tortugas. ¿Acaso quería yo que Yiye Ávila se quedara en la Tierra en ese momento glorioso? Definitivamente, pero no lo pude convencer de que me confensara. Me dijo que por una donación humilde de 500 dólares a su ministerio Dios perdonaría todos mis pecados, hasta cuando le dije a De Castro Font que su frenillo enamoraría a la larga a su esposa.
No tenía dinero para ofrendarle a la Cadena del Milagro. “Me jodí”, pensé. Yiye me dijo que como no tenía dinero, una sola persona podía escucharme con detenimiento, y sacarme toda la verdad de manera que quedara limpio como “la tota de Cyd Marie Flemings”. Mi última esperanza era Jay Fonseca.
Me dirigí a San Juan preguntándome que sería más cabrón, la ira de Dios o la furia de Jay Fonseca. Llegué rápidamente a la conclusión que la ira de Dios pues sino ya Jay hubiese matado a Che, de El Circo de La Mega, por lambón. Jay, lo que muchos no saben, es que fue nombrado Anciano de su iglesia a la tierna edad de 16 años. Muchos dicen que se debía al hedor que expedía, digno de un anciano que no se baña.

Jay viendo Porno
Jay estaba frente a una computadora viendo porno de gallinas,cabras y El Invader, grabado en su pueblo natal, San Lorenzo. Le dije que necesitaba hablar con él; confesarme antes de que llegara el Rapto. Rápido sacó un podio y comenzó a hablar sobre mí mirando hacia el frente como si alguien lo estuviera mirando. La furia de Jay se desató sobre mí. “¿Tú eres el pendejo que por poco jode la Letrina con un escrito llamado “Los Schatzlatanes”? ¿Dime si no es verdad que ponías links de reggaetón más que por tener gente visitando el blog? ¿DIME SI ES CIERTO O NO QUE TE LA PASAS TIRANDO AL MEDIO PELEAS DE NENAS?”
La intensidad de las preguntas fue tanta que me eché a llorar como solo yo sé: como una nena. Lloré y pedí perdón. Prometí devolverle los chavos al Instituto del SIDA que me habían regalado. Llegué al punto de decir que le haría un bien a Puerto Rico y le regalaría a Fortuño un recorte más varonil. Jay me dijo que yo no tenía redención. Me dijo que me merecía estar en un infierno donde Hilton Cordero me regala celulares pre-pagados y me da un beso con su mostacho cada 30 segundos. Luego Jay dijo que podía ir a su página de Internet y ver La Furia #1,867.
Vapuleado y deprésico, entre a una barra y pedí un trago. Luego pedí otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro.
¿Qué pasó luego? Realmente no lo sé. Recuerdo haber entrado al baño de varones y que Ivy Queen estaba meando pará en un urinal. Recuerdo encontrarme con René Monclova y pisarle un juanete, lo que me ganó un bofetón. Recuerdo entrar a una ducha y encontrarme con El Invader apuñaleando a un pobre infeliz. Recuerdo cagar sangre. Recuerdo ver personas volando por el aire, y los calzoncillos chilao’s caerme encima. Recuerdo Twittear y ponderar en volverme a cortar los testículos.
Entonces desperté en mi camita vestida de Legion of Doom. Hace un sol hermoso. Prendí el televisor para ver Súper Estrellas de La Lucha Libre. Está el Ring vacío y el Wizard narrando como el viento da en las cuerdas. Puse la Cámara que vende; está un carro podrío y el sombrero de Bizcochón. Llamé a los chinos para ordenar tres órdenes de pepper chicken y nadie lo coge.
Aparentemente el Mundo se acabó y yo me quedé. Estoy sólo en La Tierra. Iré a subir el Totem esnú. Iré a defecarme en los jardines de La Fortaleza. Mearé en la boca de las estatuas de El Viejo San Juan, se joda tó.
…Pero si queda alguien allá afuera, todos los días me tirare un peo a través de una tumbacocos. Si escuchas el llamado, grita “Fos!”. Sino, seguiré aquí viviendo la vida de Tony Montana. El mundo es mío. Si Dios me quiere buscar , que envíe a un Ángel…
…Un Ángel llamado Charlie. Solo un Angel como Charlie, me puede salvar con sus lágrimas.
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Si no escuchas la tumbacocos, me puedes dejar saber que te quedaste en La Tierra por twitter.



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