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El Arte del Bochinche

| April 25, 2014 | 4 Comments

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Mi nombre es Gazoo Starr, besos a los que me recuerdan y flores al que ya me olvidó. Les tengo un chisme: me encanta el chisme. No hay conversación más interesante que aquella cuyo tema mora en la vida ajena. El mejor chisme es aquel que, aun cuando no hay nadie a 10 kilómetros de distancia, sentimos la necesidad de decir en voz baja y mirando hacia los alrededores. Hay chismes tan buenos que cuando llegamos a la parte crucial, como una ópera que llega a su crescendo, hacemos un alto para decir “tú no digas na”, cuando bien dentro de nosotros sabemos que lo dirá, porque a nosotros nos dijeron lo mismo y aquí estamos, traicionando la confianza de otro chismoso. Porque el chisme no es chisme si no es una cadena; una cadena de “fantasy gold” que llevamos puesta y que cada vez que le contamos el chisme a alguien nos mancha el cuello.

Entonces cuando nos dicen que no lo van a decir, con una cara que mezcla la sinceridad y la ofensa de haber sido puesto en duda, espepitamos el final. Mientras la persona procesa la información, que no es más  que una evaluación de cuán potente es y a quién de sus conocidos le interesaría saberlo, el que dice el chisme pone una cara lúgubre, como si no le gustara decir el chisme pero se ve obligado. Luego comienza el análisis, donde vuelves a repetir los puntos claves y que más satisfacción le hicieron sentir a tu garganta cuando los expusiste por primera vez. Vuelven a jurarse silencio, pero todos sabemos que ahí no queda. Que Dios reparta suerte.

El chisme: información ajena y privada que tomamos; información que unas personas dicen de otra y que ésta preferiría que no se sepa. El chisme es robo de información y privacidad que celebran los ladrones y sufren los robados, sin que medie otra ley que no sean la del Talión y la licitud. El chisme, en su peor encarnación, no es información que se roba, sino una información falsa que se crea.

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Sin que nadie nos enseñe, un día decimos nuestro primer chisme. Para algunos fue una indiscreción, para otras un chisme envuelto en una queja. La realidad es que crecemos y vamos creando historias de nuestros amigos en la escuela elemental, y esto se amplifica cuando las niñas llegan a 6to grado. Entonces la inmadurez nos lleva a creernos maduros y comenzar a expresarnos en contra del chisme, especialmente cuando el chisme es sobre algún amigo que queremos proteger, porque si no, hiciéramos fiesta. Vamos creciendo, traficando chismes, usándolos como método de protección, no digas esto porque cuento lo que me dijiste, de coerción, recoge las cosas o le cuento a mami lo que pasó hoy, y unión, estoy loca que lleguen que les tengo algo que contar que se van a caer pa’ tras. Así vamos viviendo, todos de acuerdo en que el chisme es malo, pero todos propagándolos; como una droga recreacional que supuestamente no gusta pero entretiene.

El chisme es parte importante de nuestros instintos sociales y comportamientos en sociedad.  Por más que culturalmente intenten hipócritamente enseñarnos que el bochinche es malo, mientras los periódicos y programas de tv viven de ellos, nunca sacarán esa parte bochinchosa de nosotros. Aunque Efesios 4:29-31 y Exodo 20:26 nos diga que nos quemaremos en el infierno por lleva y traes, ese fuego, al igual que el bíblico, no se apagará en nuestro ser.

bochinche

Bochinchear no es tan sencillo como lo vemos. Es un arma que ha estado de nuestro lado desde los tiempos prehistóricos ayudándonos a sobrevivir. Entre los aspectos positivos que desarrollamos  gracias al bochinche están la creación de confianza entre dos personas, la creación de lazos entre las personas, y ayuda a que las personas aprendan las reglas no escritas de la sociedad. También le recuerda a los miembros de la sociedad la importancia de seguir las normas del grupo en el que viven, disuade de cometer conductas indebidas a miembros de la sociedad y no menos importante, es una manera sencilla y directa de compararnos con los demás miembros de nuestro entorno.

El chisme también destruye, porque parte de nuestras características sociales es destruir y lastimar los canales de comunicación con los demás. No se necesita mucho para que una amistad se rompa a causa de ellos. Son habituales en las familias, quienes hablan unos de los otros mientras se abrazan en el cumpleaños o en la cena de Navidad. Padres contra hijos, abuelos contra nietos, madres contra yernas: el chisme entrena y le pone los guantes de boxeo a cualquiera. El chisme puede ganarte el mote de “chota”, y en Puerto Rico es mejor que te llamen asesino antes que eso. A los chotan “los matan en la calle”, y ahí reside la parte más oscura del chisme.

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El chisme ha sido parte significativa de grandes momentos en la historia. Muchas noticias comienzan como chismes que luego son confirmados. Me puedo imaginar a los indígenas de algún país que fue descubierto en alguno de los últimos viajes de Colón, contando lo que le dijeron que pasó en otras islas ya colonizadas. Me puedo imaginar los españoles bien asustao’s cuando se regó que los criollos estaban planeando una insurrección independentista programada a suceder en las montañas de Camuy. Imagino la cara de los gringos cuando contaban que entendían que el Presidente Kennedy echaba canelos con la actriz bonita esa de apellido Monroe.

Por el valor que muchos bochinches han tenido, por la libertad de expresión, por la libertad de prensa y el gusto voraz por el chisme, éste ha sido durante décadas parte trascendental de la prensa. Hoy el bochinche es un arte que todos podemos practicar y si queremos, podemos llamar noticia. La noticia en muchas ocasiones es información que alguien no quiere que se sepa, y esa es una definición muy parecida a la del chisme. Con el nacimiento de una nueva clase de gente famosa, los artistas, el chisme encontró el nicho donde subsistir abiertamente en la cultura popular. Esas personas que inundan nuestros televisores todos los días se volvieron el blanco de nuestras fantasías, por lo que hemos necesitado saber todo de ellos. Una prensa que ya se había pintoreteado de amarillo, se terminó de maquillar con blush rosa. La prensa justificó su acoso bajo el concepto de “figura pública” y en la competencia por quien consigue lo último perdió poco a poco el decoro, y con la muerte de Lady Di el respeto a la vida.

Los medios hicieron del cuento una ciencia y la llamaron “chismología”, que no se estudia en la universidad, sino que se aprende a fuerza de malas mañas. La chismología es como una pintura que solo pinta al hipócrita, como un perro policía que marca al tramoyista. Vemos programas como Lo Sé Todo que persiguen a los artistas hasta los baños, pero cuando uno de los suyos es el perjudicado, como Topy Mamery, son los más comprensivos y “dan espacio para que lo resuelva en privado”. Vemos programas como Dando Candela que no salen de los tribunales pero cuando la demanda es para Fernan Vélez no van hasta su mesa a hacerle las preguntas en vivo. El chisme es el vivo ejemplo de que nos pasamos por donde no da el sol los dichos “no hagas lo que no quieres que te hagan” y “vive y deja vivir”.

Acéptalo: cuando piensas en bochinche, ella es lo primero que te llega a la mente.

Acéptalo: cuando piensas en bochinche, ella es lo primero que te llega a la mente.

El chisme en Puerto Rico es una prostituta que es amante y enemiga de los políticos y del pueblo, según le venga en gana. Con él podemos rasgar el velo que tapa la verdadera cara de los servidores públicos. Nos deja ver personas, como Rolando Crespo, que abogan contra las drogas, con las narices empolvadas como donitas Holsum. Nos deja ver personas que abogan contra los derechos de la comunidad homosexual,pero que en la intimidad de su hogar prenden la webcam y envian fotos en las que salen con un dildo negro listo para ser incrustado en el ano. Nos deja ver mucho y a la misma vez nos ciega. Nos envolvemos en la vida privada de los demás y nos olvidamos de estar pendiente de la situación del país, que es como dice Jay Fonseca, donde se nos va la vida. Es ahí donde el chisme es destructivo; cuando el colectivo lo estima en demasía.

Hace mucho tiempo que hice las paces con mi ser: soy un chismoso, y a mucha honra. Me gozo cuando me cuentan un chisme, y ya la edad me enseño que no se debe pedir mucho detalle, sino simplemente asintir con la cabeza y decir “¡Mira pa’ allá!” o “¿Cómo va a ser?” mientras espatarro los ojos y ruego porque llenen los baches en la historia. Asimilé que las personas nunca te hacen tanto caso como cuando les vas a decir algo prohibido, y que por más pequeño que seas, le puedes dar un puntapié en la espinilla al más grande si tienes la información con la cual hacerlo doblar rodillas.

Así como aprendí lo bueno del chisme,he vivido lo peor de este. He sentido el escarnio de saber que tu familia habla pestes de ti, que un amigo traicionó tu confianza o que el chisme que te contaron y que te habías vivido de principio a fin no es mas que una vil mentira. Pero el chisme, si se le da su valor justo, es un arma poderosa. Te deja ver las personas por quienes son, saca lo mejor y lo peor de cada uno, y nos da una idea concreta de las personas que nos rodean. Por eso para subsistir en la batalla del día a día, es importante leer “El Arte de la Guerra” de Sun Tzu, pero también es menester tener en tu mesita de noche el libro seminal “Detrás de La Comay” de Antulio “Kobbo” Santarrosa. El chisme para bien o para mal, es parte de nosotros y nuestras vidas; es mejor dominarlo como lo hacen los grandes. Yo espero ser uno de ellos.

 

About the Author:

Creador y fundador del mejor blog de Puerto Rico: La Letrina. Maestro de profesión y machinero en fiestas patronales de vocación. Gazoo Starr es un camuyano comprometido con las causas menos nobles del país. Puedes contactarlo a través de Twitter @GazooStarr.
Filed in: Puerto Rico
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  • http://poder5.blogspot.com Prometeo

    A mi mo me gusta pero me entretiene…

    Gracias por regresar Gazoo. Este blog no es lo mismo sin ti.

  • Rasputin

    Prometeito esta enchulaito de ti.

  • http://www.yestosellamavida.blogspot.com Agcelis

    Excelente tu definición del Chisme, pero el chisme es tan legendario como Adán y Eva. ¿Acaso no fue Adán quién choteo a Eva y Eva a la serpiente?
    En la biblia por ser un libro religioso, nadie pensaría que muchas veces es como TVNotas.
    ¿sabías que el chisme es tan informativo, que te enteras de cosas que jamás has hecho?

  • Celedonio Martinez

    me aburri…MaZ ya no escribe?