Dos o tres cervezas baratas en un día de calor

Es viernes y son las cinco de la tarde.Me bajo de la guagua pública y con mi flow zalamero voy de camino al liquor store del barrio a darme una Medalla y tumbar la seca.Pago $1.25 por cerveza criolla.Saludo a los demas obreros y asistentes fieles del negocito que se juegan el round de birras en un torneito de dominó de proporciones épicas.Se puede sentir la camaradería y los chistes de doble sentido.Aquí no se permiten niños.Apesta a jobos, machismo y orín.Aquí el único Dios que se reconoce es a David Pabón y el único himno que se saben es “Aquel Viejo Motel” Engancho la pierna en una grafitti de Lavoe mientras me paso el antebrazo derecho por la frente para secarme el sudor.Yo no sé a quien carajo se le ocurrió hacer un pueblo en este desierto. Me doy la cerveza de un sorbo.Eructo.Le pido otra a Don Jacinto.
Escucho la música de Blades de fondo.“Prohivido olvidar” dice la canción que me retumba en la conciencia.Me pongo a pensar… y no sé por qué carajo me llega a la mente que “Daddy Yankee no es un cantante, pa’, Daddy Yankee es un movimiento”…entonces, me acuerdo que ese cabrón es cojo y me doy cuenta que todo el tiempo ha estado hablando de un movimiento que no es ninguna patrulla de caserío; sino que ha estado hablando de su propia cojera a la que le ha sacado partido. Todo empieza a cuadrar. Empiezo a darle sentido a la letra de Blades y pienso que todavía tenemos ese issue insularista y aislado, y a la misma vez ese complejo de ombligo del mundo.Vivimos mirando hacia el norte y comparando nuestra realidad con otras realidades de otro continente más frio, a pesar del calor que nos arropa aquí.Pensamos que nuestro gobierno no es perfecto, que no lo es de hecho, pero nos olvidamos que ningún país lo tiene…ninguno.Y justo cuando voy cavilando y profundizando, sucede lo más cercano que tenemos a la Apertura del Parlamento de Inglaterra: una caravana de un club de carros escoltando a una quinceañera.Que cafrerías se ven aquí…pero me encantan.
Le quito el ojo a “la corvejito en training” que saluda por el sunroof del Technica ’2001 y doy oido a los botaos gubernamentales, los mismos que le hicieron la camita al Monarca y hasta se jugaron la vida siendo oficiales de colegio en las elecciones.Todos se quejan.“¿Se quejan?” ,me pregunta el cerebro…entonces recuerdo que mirar a tu mujer a los ojos y decirles que hay que contratar a Chef Boyardee por un tiempo no es fácil.Menos es explicarle a un chamaquito que no hay menudo pa’ sus dulces. Y es que caemos en clichés y en generalizaciones y decimos que “todos son batatas políticas” ,“todos son vagos”,que “los gays sólo necesitan de Dios” y “que la juventud está perdida”. Seguimos quejandonos del discrimen hacia los subgrupos en los que nos encasillamos pero continuamos teniendo prejuicios hacia los demas.“Que irónica es la vida” repite Franky Ruiz en la vellonera. “Jala tú pa’ tu lao’ “ escucho a lo lejos como recomendanción entre el proletariado.Todavía no han superado ese complejo de field day y que esto no es el juego de la soga.Que seguimos diviendonos en bandos y celebrando cada cuatro años por victorias falsas, porque realmente no gana nadie que no sean los políticos. Todavía creemos que las elecciones son El Gran Juego de la Oca y que tan pronto pasemos dos o tres obstáculos, el dinero va a llover.Lo que hemos sido, y somos, está bien lejos de lo que debieramos ser.Los cojones no se renuevan cada cuatro años, y muchos menos si tenemos el abanico del norte soplandonos para achicarnos los güevos.A eso hay que sumarle el pesimismo y las viejas mentalidades arrastradas soplando un airecito para “recordarnos lo pequeños que somos”. Empiezo a encabronarme como un bipolar mudo.Le hago la señal de “otra” a Jacinto, que debe tener un doctorado escuchando mierda.Seth se va a otro round con Horus y empieza a caer la noche.
Suenan unas maracas encojonás y yo quiero escuchar al duo de la historia, Mayra y Celines, pero tengo miedo de que me abucheen más feo que a Jaileen Cintrón en El Día Nacional de la Salsa.El que ve a estos cabrones con bigotes aquí sentados, se cree que estos hombres sólo sirven para comer ñoña y meter embustes; pero la realidad es que estos son los hijos del pueblo y los huerfanos de sueños.Aquí nadie tiene sangre azul ,aunque ellos dicen que sí desde que Papá Ferré les transfundió la sangre en el ’69.Esta gente tienen escuela, lo que les falta es educación… aunque la educación va más allá de un título universitario.Aquí no saben de finanzas ni de ciencia, así como muchos con maestría no saben diferenciar entre la arquitectura romana y la griega,no saben las reglas de las palabras agudas y llanas, y menos saben de respeto hacia el prójimo.El calor sigue azotando.Comienza el desfile de nalgas femeninas que prueban la resistencia de los mahones Bongo.
Empiezan a verse atrocidades como africanitas estilizadas bebiendo Coors Light con sorbeto y rubias de farmacia con un grillete en la pierna.Le echo un pesito a la discoteca miniatura y pongo “Las hojas blancas” de El Gran Combo.Detras de tanto maquillaje, de esas mini prensás y de ese revolú de tetas, esas mujeres sólo buscan a alguien que despues que las figuen, le digan que las quieren.La vida es sencilla.Me acuerdo de La Venus de Milo y pienso que estas mulatas caribeñas no se parecen a ella,y aunque con más estrías y celulitis tienen esa sandunga que las hace más sexys.Ademas de que con lo altaneras que son no podrían ser mancas como La Venus.Los socios empiezan a pitarle a las Ivy Queenes.Me fijo que en este palacio urbano también hay nepotismo pero es en el punto de drogas.El bichote le arroja besos a la multitud que lo aclama.Saca una paca de billetes amarraos con una rubber band y le paga el round a los presentes.
Y se vuelven todos a esta tertulia de barrio.Pasa un tecato y pide una peseta “pa comer”.Se le ve el pus en el brazo y sabrá Dios todas las yagas que tiene escondidas ese muchachito ,que estoy seguro que era monaguillo por la habilidad que tiene para recoger la ofrenda.Se escucha un debate de fondo.Paro la oreja a ver si discuten sobre Zelaya y Micheletti…pero no, están hablando de Trinidad vs De La Hoya.Si Ana Lydia Vega estuviese aquí se jartaría de cuentos.Si Pedreira viese esto se encabronaría. Me fijo que empiezan a llegar jovenes, que no vienen por la salsa, sino porque las birras son baratas. El ambiente se pone más cómico que un juego de baloncesto compuesto sólo por curas católicos. Aquí el intelectualismo se va al carajo.Aqui quien vive es la honestidad. Esta gente engalanaría la portada de Los 50 más feos según Teve Guia.Todos tienen cara de evasores contributivos.
Allá afuera la gente se mata por tener la razón pero aquí…aquí todos saben que nadie la tiene.Allá afuera la gente creen tener la solución para todo y a empeñarse en que la vida es de la forma que ellos la ven. Fuera de este chinchorro hay un Puerto Rico que habla mucho y aprende poco.Allá hablan de que “Dios es amor” pero critican todo lo que no entienden.Allá todos los mortales hablan de divinidad y se señalan unos a otros. Allá el status se mide por tu teléfono celular, por tu carro y por cuan pretencioso eres.Aquí el que no sea humilde se tiene que ir al carajo.
La charlatanería moribunda de los bones me pone a cranear. ¿Estos cabrones sabrán cuan difícil es la vida? Tengo que apagar la mente.Es obvio que aquí no nació la revolución intelectual ni el Renacimiento sino que es aquí donde se pone en practica que “todos somos iguales”.Aquí nadie se queja del deficit ni saben del superavit, y al único despota que atacan es al dueño cuando sube los precios.Aquí se creen que Leonardo Da Vinci es un pelotero que juega Doble A y son más enfermos sexuales que Guillermo Torres, el de Kaos.Aquí no tienen debates facebookianos sobre el destino del país ni se vuelven pretenciosos con la blusita que se compraron, mucho menos se tiran fotos en el baño del local para que todos sepan que les gusta la fiesta.Aquí la vida es un simple carnaval.Aqui aprendí a no juzgar a la gente por cosas que no sé, a ser solidario y a quitarle el “usted” y usar el “tú”. Y con todo y sudor, peste y su “odio al chota”, aquí aprendí a no hablar tanto sino a vivir.Me doy la última cerveza.Ya me voy para allá , donde beber café caro es un fashion statement y donde “la inteligencia se desborda”.Y así, me vuelvo a la “realidad”, a la rutina y a engacharme esta jodia obsesión de querer cambiar el mundo con un lápiz y un papel.



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