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Diabetes y furor con la llegada de Krispy Kreme a Ponce

| June 7, 2011

Ponce, pueblo conocido por su gente con cero creatividad, copias baratas de marcas de diseñador y el Sr. Mayita Meléndez, se engalana con la llegada de Krispy Kreme. Esta empresa americana que se dedica a la confección de donas glaceadas sin moscas pegás -a diferencia de las panaderías pueblerinas- abre sus puertas hoy martes 7 de junio. Con carpas blancas y portones dando la vuelta redonda estilo Agroferia Picú, son parte de los preparativos para recibir miles de gorditos cuponeros, viejos diabéticos y niños obesos rechazados por la comunidad gay. ¿Por qué tanto furor? Simple. Desde hoy martes existen personas acampando (como cuando Ricky Martin promocionaba su libro lésbico en Plaza, exhortando a la juventud que espadear y tortear era cosa natural) para ser de las 150 en recibir su cajita semanal por un año; las mismas que pacientemente esperan la fila para pagar el agua y la luz. Ok no, las mismas que esperan pacientemente la fila si anuncian que Cosculluela alias “Boy George” va a cantar en la Guancha y quizás compartir momentos como cuando le dice a su Draculín que raspar las rejas antes de pintarlas es una de las cosas más importantes de la vida. ¡Ahora sí! No puedo esperar a contemplar ese mar de gente linda que se dará cita desde pueblos limítrofes: mujeres en Dubbi con la Romero Britto de pulguero enganchá, el gordito sudoroso sentao en su sillita de playa y cuyo fondillo roza con el piso.

También estarán las viejas con rolos y batas velando la güira pa’ colarse, como todas unas seniors expertas a la hora de hacer compra de 100 artículos en caja de 10 en el supermercado ; la joven madre con pelo negro y pollina rubia orgullosa de cuatro hijos repartiendo bófetas y amenazando con botar al zafacón al primero que retoce en la fila ,y los niños obesos intentándose trepar en el tubo de la carpa como toda una Marjorie sensual, uff, esperando con ansias al primer bocao’ que le producirá un “high sugar” que le hará rodar por todo el parking como toda una experta prócer Susan Soltero. La peste a arenca de mujer negra y uñas más largas que las de Ivy Queen, no se hará esperar bajo el ardiente sol que contemplará el lugar que una vez fue el fallido copiete de Long Horn: Ruby Tuesday. Ehhhh está lloviendo, olvidé que el sol no saldrá en aproximadamente dos meses más, según el bombero estrella Jorge Gelpi Pagán. Ningún evento de esta magnitud puede pasar desapercibido sin un port-a-potty en buen español “inodoro para los culos mal acostumbraos” lo cual recomiendo que se aguanten las ganas de mear y cagar porque estará reservado para los tecatos puyándose y hueliendo como todos unos aprendices de Jorge Santini. Una fila kilométrica que será imposible de dominar por los “bouncers” allí presentes, los mismos que una vez trabajaron en “pubs” controlando la entrada con cuerpos tan esculturales como el del Harold Rosario y pancakes en los sobacos sin descartar la peste a boca de alcantarillado que les salía cuando te decían: “te tienes que quitar la gorra pa’ poder entrar”. Imagino cuando abran las puertas del nuevo jangueo de Ponce, y que después del cine dejará pelaos y disgustados a los gerentes con pechos pelús de Baskin Robbins. Esa gente que una vez hacían excursión para Caguas y Guaynabo con la intención de comprar 3 y 4 docenas de las suculentas donas pa’ frontear en el trabajo y lamberle el ojo al jefe. La misma gente entrando como caballos embellacaos en busca de esa yegua en celo gritándole salvajemente a la pobre cajera barrosa con espejuelos.

Ella quien fue recién entrená para que diga “Bienvenidos a Krispi Kreme” 1,000 veces al día sin que se le salga el frenillo. Si la fila para entrar al establecimiento estará puñetera en palabras finas, no imagino el servi-carro con los atorrantes de Ponce que esperan a que los atiendan, con la música de reggaetón levemente alta retumbando el dash crackeao de la tres potes con media familia aleluya montá ,porque no pueden ser de esos a los que le cuentan sobre momentos históricos como éste. ¿Se te hace increíble? A mí no. Estoy acostumbrada a este tipo de mariconadas que los boricuas llaman moda para ser gente cool y encajar en el círculo vicioso que es puro lavado de cerebro comercial. A decir verdad, las putas donas esas saben igual que las donitas holsum cuando las mojas en la leche o en el café, en las afueras de tu casa o el trabajo y te hacen el mismo efecto: te dá diabetes y te ponen a cagar como pato amarrao. La diferencia es que el nombre es gringo punto y se acabó. Bien pendejos que se ven haciendo la fila, la prensa y la televisión filmando esa estupidez mientras que en otros lugares de Puerto Rico hacen obras caritativas que merecen reconocimiento por parte de los medios, obras que hacen un bien social y enseñan valores a las bestias que tenemos por juventud. ¿Pero sabes qué? ¡Es Krispi Kreme! Qué se joda, eso me hace cool y mi update en facebook va a ser el más cabrón este martes cuando ponga “Aquí en Krispi Kreme comiéndome una dona hmmm glaceada” o el fastidioso check in “@ Krispy Kreme en Ponce, no en Caguas ni en Guaynabo“. Mire una pata en las bolas pa’ que no sea tranca bicho. Pero déjame decirte algo: más cabrón te vas a sentir cuando veas los reposteros estrellas haciendo la masita. Aplastándosela en los sobacos sudaos, y como eso es see-thru, le vas a preguntar “Uyyyy… ¿eso tú lo haces así?; y el respostero te diga “bah, yo la amaso na’ más mira aquel con los pantalones abajo dándole forma“. Jajaja ¡Bienvenidos a Krispi Kreme!

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