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Del reguetón y sus pendejases

| May 23, 2011

Mucho se ha escrito en La Letrina sobre los reguetoneros y “su mundo”. Cuando digo “su mundo” me refiero a la fantasía Tony-Montanista y exótico-erótica que ellos llaman realidad. En Puerto Rico todo el mundo ha escuchado reguetón alguna vez. El que no escuchó reguetón, sí escuchó ‘Underground’. Hasta el mismo cabrón de Herco, que se pasa tocando en Rockband las canciones de Sublime en calzoncillos en la sala de su casa tiene por algún lado guardados sus CDs de “U Records”, “Playero 37” y “3 to Get Funky”.

Los que presenciamos el nacimiento del Underground escuchamos cómo los intérpretes de dicho fenómeno musical se endiosaban y cantaban sobre pistolas a la vez que tildaban a sus mujeres de “maldita puta, maldita bellaca” que “se pasa todos los días saboreando matraca”. Lo cabrón de todo esto es que con esas mismas letras uno conquistaba hasta la más devota monja mientras sus pantys se caían al piso solitos. Irónicamente, la nota discordante en aquel plano que hoy conocemos como música urbana era Daddy Yankee, uno de los principales exponentes en la actualidad. ‘Winchesta’ se ganó $500 y 23 sacos de abucheos con su canción “Yamileth”, en la que cantaba sobre la mujer más fácil de Villa Kennedy, con quien perdió la virginidad y acto seguido lo mandó pa’l carajo.

Enter 2011, año en que ya el beat del underground ha sido sustituido por güira y tambora, ya que el 98% de los cabrones que todavía hoy cantan reguetón, lo hacen al ritmo del merengue. Pero lo más cabrón es que los mismos “raperos” que antes balbuceaban durante tres minutos sobre cuántas muertes tiene la Glock que cargan encima, hoy quieren ser ejemplos para la sociedad. Nigga, please.

Daddy Yankee recientemente se presentó en una actividad para estudiantes destacados en el Centro de Bellas Artes de Guaynabo. Con el dedo pulgar en el bolsillo y los otros cuatro aguantándose el bicho, hizo fronte de que le meó el escritorio a la directora de su escuela y le llenó el carro a su maestro preferido de mierda ‘e caballo, para entonces decir que tenía cuatro puntos. A la verdad que Daddy Yankee es un charlatán y un soberano hijo ‘e la gran puta. “Cuando yo estaba en la escuela superior, tenía cuatro puntos en matemáticas y ciencias, que eran mis clases favoritas”, dijo Raymond Ayala, quien usó las matemáticas para aprender a correr el punto y llevar las libretas, y las ciencias para poder entender las distintas etapas de fotosíntesis de la hoja de marihuana. Yankee hizo buena demostración de sus conocimientos matemáticos, a petición popular, con un ejercicio que le hicieron en una pizarra, el cual resolvió de la siguiente manera: (x+y)(x+y) = Orgía

La actividad terminó en una balacera cuando Yankee dijo que “espero que en el mañana estos jóvenes sean nuestros líderes a seguir” y entró Wisin a disputar que “los únicos líderes somos yo y Yandel”.

Hace algunas semanas el rapero Tempo se reunió a puertas cerradas con sus abogados para explicarles que estaba cansado de que ¾ partes de su tiempo en prisión los ha pasado recogiendo jabones y ya no soporta ser la gaveta donde todo el bloque guarda sus celulares. David Sánchez Badillo, mejor conocido como “El gordito tetón de Lirios del Sur”, se paró frente al juez Domínguez y admitió que sí estuvo vinculado al narcotráfico, delito por el cual lleva varios años guarda’o. Lo interesante es que en canciones como “25 de septiembre”, “Porque soy Tempo” y “Se acordarán de mí”, Tempo lleva un mensaje a su público en el que denuncia persecución, conspiración en su contra y hasta traición. Recurrió a todos los medios masivos y hasta a la recolecta de firmas para comprar su libertad. Mucho tiempo le tomó darse cuenta que su libertad la vendió por 30 kilos y sabe Dios qué más, y hoy tiene que darle el culo a un juez para recuperarla. Siendo tan predecibles y egocéntricos los reguetoneros, yo apuesto el bicho a que cuando Tempo salga va a meterse a un estudio a grabar canciones diciendo que le metió las cabras al juez y lo soltaron y hará alarde de que engañó el sistema que tanto lo perseguía, ya que siempre ha sido inocente. Pfffffffft.

Por último, salió hoy en la prensa la noticia de que le vaciaron una 9mm anoche en Barrio Obrero al productor boquetil Manolo Guatauba. Quizá recuerden a Guatauba por el disco del mismo nombre que salió hace un fracatán de años. En el principio del video musical salía cantando Mexicano como si estuviera haciendo un pacto con Satanás y al final de sus cuatro estrofas decía “Yeah, Guatauba en la casa… ¡Melaza!”. Hoy en día si dices la palabra “melaza” por ahí en la calle, te meten en un centro geriátrico. Entre los principales sospechosos del asesinato se encuentra Nico Cánada, quien nunca le perdonó a Guatauba el haberle quitado a casi todos sus cantantes y solo le dejó a la balanza para bolas que responde al nombre de Alberto Style, y que luego también abandonó a Cánada por DJ Nelson por éste ser negro y, pues, ustedes saben lo que dicen por ahí. El informe policiaco denotaba que se encontraron en la escena unos pocos 15 casquillos de bala, por lo que es probable que hayan confundido a Guatauba con otra persona del bajo mundo… Nooot!

Pensaba hablar mierda un rato de Héctor El Father, pero como el tipo me hizo mear de la risa cuando dijo que Don Omar “daba el culo por un cinquillo”, lo voy a perdonar.

Así que lo que queda para admirar del género musical que mayormente representa a los puertorriqueños mundialmente es a Ken-Y, el hermano menor de Luis Fonsi; Arcángel, el cuarto integrante de Alvin y las Ardillas; Tito El Bambino, que con su retrajila de dientes no puede cerrar la boca ni pa’ salvar su vida; y Cosculluela, único gatillero en Puerto Rico que se ha criado en los campitos de golf de Palmas del Mar. Los llamados Farruko y Kendo Kaponi no los he escuchado tan siquiera. Así de importantes son para mí.

Con esto los dejo, pollitos. Próximamente venimos con la trampa que le hicieron a Puerto Rico en Nuestra Belleza Latina, los niveles de hiper-tensión que hemos provocado en Héctor Travieso y de cómo Oscar De la Hoya se metió tanto perico en un solo día, que llegó joggeando desde East L.A. hasta el MGM Grand de Las Vegas, NV. 

 

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